Cinco carrozas invisibles pero claves en la esencia de
la peregrinación a Linares son el eje argumental de la
disertación del pregonero La cita con la Virgen Conquistadora
es el próximo 1 de mayo
LEONARDO RODRIGUEZ

El historiador, hermano de Linares y articulista cordobés
Juan José Primo pregonó anoche en el Círculo
de la Amistad la Romería de la Virgen de Linares, descubriendo
cinco carrozas invisibles pero claves de la esencia de la romería:
la fe, la hermandad, Córdoba, la tradición y María.
Previamente, la agrupación musical cordobesa de la Peña
El Limón, Amigos de Ramón Medina, interpretó
siete canciones populares y fue proclamada reina mayor Rosalía
García Jiménez, quien subió al escenario
del brazo del hermano mayor de la Hermandad de Linares, Enrique
Moreno, y precedida por toda la corte romera. Las romeras habían
llegado en coches de caballo al Círculo de la Amistad,
tras haber realizado una ofrenda floral a San Rafael en el Triunfo
de Puente Nuevo.
El pregonero comenzó confesando su condición de
creyente devoto de la Virgen y su amor por Córdoba, y
prosiguió mostrando su gratitud a cuantos le han ayudado
en la preparación del pregón. Mostró un
especial agradecimiento a la junta de gobierno de la hermandad
por haberlo designado pregonero, y a su presentador, Joaquín
Criado, pregonero del pasado año.
El pregonero recorrió el itinerario de la romería,
deteniéndose en cinco paradas que consideró claves
básicas de dicha romería: la Catedral, que significa
la fe; la salida desde el Paseo de la Victoria, que simboliza
la hermandad; la plaza de las Tendillas, que es Córdoba;
el barrio de San Lorenzo, que da la clave de la tradición;
y el Puerto de la Salve, donde brilla con nombre propio María.
A lo largo del pregón se fueron intercalando versos de
Juan Bernier, García Baena y Juan Ramón Jiménez,
con otros de Ramón Medina y Fernández Dueñas.
La Catedral la identificó con la fe y dijo que los romeros
de la Virgen de Linares acuden a primera hora de la mañana
allí porque saben que la primera e imprescindible carroza
que deben poner en su romería es la de la fe en Jesús,
en su mensaje de vida y salvación para felicidad del
ser humano.
La salida del Paseo de la Victoria la simbolizó con la
Hermandad de la Virgen de Linares, que pone la necesaria organización
en la romería. Señaló que sin ella, que
remonta su existencia a la Edad Media y se reorganiza definitivamente
en 1861, difícilmente hubiese pervivido con fuerza la
devoción mariana más antigua de Córdoba.
Evocó la trayectoria de la hermandad, los nombres propios
de sus protagonistas (Baldomero Moreno, Antonio Rodríguez
Carretero o los recientemente fallecidos Paco Pérez Marín
y Manuel Salcines), sus actividades, y piropeó a la mujer
cordobesa representada en la romera mayor.
La llegada de la romería a la plaza de las Tendillas
la vinculó con Córdoba señalando que la
devoción a la Virgen de Linares es una seña de
identidad cordobesa. Se preguntó qué hace Córdoba
por la Virgen de Linares y avisó de que no se debe usar
el entorno físico del Santuario para degradarlo, que
las instituciones deben dar un apoyo sincero más allá
de la romería y que a ésta no se puede ir cobrando
y pretendiendo hacer un negocio a su costa.
San Lorenzo
La cuarta parada fue el barrio de San Lorenzo, cuya parroquia
acogió en varias ocasiones a la Virgen de Linares y cuyos
vecinos se vuelcan al paso de la Romería. Primo hizo
aparecer la carroza de la tradición y reflejó
los principales datos tradicionales e históricos de una
Virgen que se vincula con la Reconquista de Córdoba por
Fernando III en 1236. Finalmente, en la quinta parada, el Puerto
de la Salve, incorporó la carroza de María, haciendo
un repaso de la devoción a su Concepción Inmaculada
en España y poniendo bajo su protección a la hermandad,
a la romería y a Córdoba. En este momento, encomendó
a Benedicto XVI a la Virgen y pidió un aplauso de todos
los presentes para el nuevo Papa.
El pregonero concluyó animando a los cordobeses a participar
en la romería el próximo 1 de mayo.