Cientos de cordobeses se dieron cita ayer en el Santuario de la
Virgen de Linares para asistir al último día del
triduo que se ha venido celebrando en su honor y pasar un día
de perol y convivencia. Tras la eucaristía, que contó
con la intervención del coro Don Bosco, tuvo lugar la ofrenda
floral (en la foto), en la que los devotos de la Virgen Conquistadora
dejaron sus flores al pie del altar. Al finalizar el acto religioso
se ofreció el tradicional huevo duro y la comida de hermandad.
A las seis y media, aproximadamente, en la tarde más calurosa
de Córdoba en lo que va de año, se celebró
la solemne procesión de la Virgen por los aledaños
del Santuario, bajando al popular arroyo que imnortalizara el
compositor cordobés Ramón Medina. La procesión,
que estuvo presidida por el hermano mayor, Santiago Granados,
y la junta de gobierno de la hermandad, estuvo acompañada
durante el recorrido por el bello paraje serrano por una escuadra
de gastadores de la BRIMZ X.