Desde que San Fernando dejara la imagen de Nuestra Señora
en la atalaya de la Sierra, la Virgen tuvo culto, tal vez
en pequeña escala, hasta que el Cabildo catedralicio
habiéndose ya edificado el santuario y deseando que
se le diera un culto más continuado e importante,
lo encargó a la numerosa Cofradía del Hospital
de la Lámpara o del Amparo, formada por los calceteros,
que comenzaron a hacer más solemnes las fiestas,
no sólo en la ermita sino también en la ciudad,
dice Ramírez de Arellano a quien seguimos en esta
cita: «Formando una feria que duraba los ocho días
anteriores al de la Virgen de Linares, anunciada por una
lucida cabalgata con chirimías y clarines, que iba
recorriendo toda la ciudad».
Es posible que esta cabalgata fuera el preludio de la
que corriendo el tiempo, sería la «Romería
al Santuario de la Virgen Conquistadora y Capitana de Córdoba
y a cuya Hermandad, debemos considerar como la más
antigua de nuestra ciudad, si bien, y por muy diferentes
motivos, tuviera algunos altibajos, sin obviar que a partir
del año 1506, ya aparecen hasta 32 capitulares designados
por el Cabildo para diputados del santuario, de los cuales
dos eran dignidades, siete canónigos, veinte racioneros
y tres medios racioneros, aunque también fueron reelegidos
en varias ocasiones algunos de ellos, y cuya relación
alargaría en mucho este artículo, pero sí
queremos dar constancia de que la Hermandad de la Virgen
de Linares no se constituyó debidamente reglamentada
hasta los finales del siglo XV y aunque las crónicas
señalan a otras hermandades que hicieron cultos a
la Virgen Conquistadora de Córdoba, sí podemos
señalar, pues hay constancia de ello en las Actas
Capitulares del Cabildo, que el 20 de agosto de 1546 "se
concedió al preboste y cofrades de Linares licencia
para hacer la fiesta a Nuestra Señora", hecho
que demuestra que ya en aquellas fechas existía una
Hermandad».
Mas siguiendo los orígenes de esta antigua Hermandad
cordobesa, debemos añadir que hubo un lapso de más
de sesenta años, hasta llegar a 1635 en el que ya
había una Hermandad constituida y cuyo Hermano Mayor
se llamaba Juan Morales; pero la vida de esta Hermandad
también fue muy efímera, ya que cada vez más
decadente, llegó a extinguirse en 1646.
En 1660 se conoce una nueva Hermandad con Bartolomé
de Leiva como Hermano Mayor y con reglas aprobadas el 15
de mayo de dicho año, y así fueron sucediéndose
otras hasta el año 1861, en que «veinticinco
señores, vecinos de Córdoba, solicitaron del
prelado don Juan Alfonso de Alburquerque la autorización
para la creación de una Hermandad bajo la advocación
de María Santísima de Linares, cuyos estatutos
fueron aprobados el mes de abril de 1863, pero advirtiendo
a la Hermandad que estos estatutos no podrían ser
modificados sin su conocimiento o el de sus sucesores.
En la Junta General celebrada con tal motivo fue elegido
Hermano Mayor don José Vázquez de la Torre.
Esta nueva Hermandad, a la que algunos autores llaman «la
Hermandad moderna», se la puede considerar como punto
de arranque para una serie de ellas con las que llegaríamos
a nuestros días. Aquellos antiguos devotos de la
Virgen de Linares solicitaron de la Reina Isabel II se declarase
Protectora y Hermana Mayor Perpetua de la Hermandad, a lo
que la reina accedió en un escrito enviado por el
mayordomo de palacio, con fecha 13 de julio de 1863, manifestando
que la soberana se declaraba «Protectora y Hermana
Mayor Perpetua».
Pero a esto, tendremos que agregar, que
en el año 1903 y por iniciativa de don Antonio Barroso,
se solicitó de S.M. el Rey don Alfonso XIII que aceptara
el nombramiento de Presidente Honorario, a lo que accedió
el monarca, enviando un escrito que se conserva en el Archivo
de la Hermandad, y por cuyo motivo y desde aquellas fechas
pasó a denominarse
Real Hermandad.
.
Por otra parte, también queremos dejar anotado,
que S.S. el Papa Pío IX agregó el Santuario
de Linares a la iglesia de Santa María de Roma, por
bula expedida en la Ciudad Eterna el 2 de junio de 1867,
concediéndole las mismas indulgencias y prerrogativas
de la romana, esto, además de las indulgencias otorgadas
por altas autoridades de la Iglesia, cuya nominación
sería prolija, por lo que sólo añadiremos
que Antonio María, arzobispo de Trajanópolis,
con fecha 13 de julio de 1863, concedió 80 días
de indulgencia en la misma forma que lo habían hecho
otros prelados. Este arzobispo fue elevado a los Altares
como San Antonio María Claret, fundador de la Orden
Claretiana.
Por lo que dejamos dicho, aparte de las lagunas que hubo
en cuanto a la fundación de hermandades, vuelvo a
insistir que si el culto a Nuestra Señora la Purísima
Concepción de Linares en nuestra ciudad, se inicia
con el maravilloso regalo que el rey Fernando III el Santo
deja a los cordobeses, al depositar la imagen de la Virgen,
que la tradición cuenta que traía en el arzón
de su caballo, en la atalaya agarena que encuentra en la
falda de nuestra Sierra, donde puso su campamento y a la
que no ha faltado el culto a lo largo de 763 años,
debemos considerar a la Real Hermandad de Nuestra Señora
La Purísima Concepción de Linares, como la
más antigua de las Hermandades cordobesas.
Por último diremos, que el día 30 de abril
de 1994, por el entonces Gobernador Militar de la plaza
y provincia de Córdoba, general don Ramón
Serrano Rioja, con motivo de haberse puesto la Agrupación
Córdoba, que prestaba su ayuda de paz y concordia
en la lejana Bosnia, bajo la protección de la Purísima
Concepción de Linares, la Virgen Capitana y Conquistadora
de Córdoba, a los pies de Nuestra Señora ofreció
una oración en la que pidió especialmente
«por los que lejos de nuestra Patria están
llevando a cabo misiones de paz... Intercede, Señora,
ante tu Hijo, añadió, para que se acabe allí
la guerra y la muerte y que los hombres y mujeres de la
Agrupación Córdoba que cumplen allí
su misión regresen todos sanos y salvos».
HERMANOS QUE DEJARON HUELLA
Refiriéndonos ahora a la historia reciente de la
hermandad, diremos que en el año 1936 fue elegido
hermano mayor Antonio Ramírez López, y el
23 de enero de 1955 en nueva junta de gobierno fue elegido
Baldomero Moreno Espino, un cordobés de infinita
devoción, honrado trabajador y de gran dinamismo.

Baldomero Moreno Espino
Hermano Mayor Honorario
año 1.955
La Real Hermandad de Nuestra Señora de Linares
sufrió un cambio radical en esta época, con
el arreglo del santuario y obras en la iglesia, la construcción
de un amplio comedor, mejora del camino, instalación
de alumbrado eléctrico y un largo etcétera,
en el que se incluiría la modificación de
las romerías, que se efectuarían el primer
domingo de mayo como romerías motorizadas y con la
dotación de premios en metálico a las carrozas
participantes en los concursos organizados con motivo de
las mismas.
Cuando Baldomero Moreno cumplió a finales de 1957
el tiempo establecido para su cargo fue nombrado hermano
mayor honorario perpetuo, sucediéndole José
Rodríguez Jiménez, que continuó con
gran acierto la obra emprendida por su antecesor y gran
amigo.
Después. Agustín García Solano, conocido
farmacéutico, lo fue a partir del año 1961,
sucediéndole en 1964 Rogelio Portea, catedrático
del Instituto de Segunda Enseñanza. Ya más
cercanos a nosotros, en 1967 fue elegido Tomás Zapatero,
por aquel tiempo administrador del diario Córdoba,
que prestó gran atención y cariño a
la hermandad, a quien sucedió en 1970 Santiago Granados
Alvarez, un hombre emprendedor infatigable, que se ocupó
no sólo del mantenimiento del santuario sino de acrecentar
la devoción a la Virgen Conquistadora durante los
tres años que ostentó el cargo; por su gran
labor fue nombrado asimismo hermano mayor honorario perpetuo.

Santiago Granados Alvarez
Hermano Mayor Honorario
año 1.970
La siguiente sucesión recayó en Blas Moreno
Vega, en 1973 que demostró, igualmente, su cariño
y devoción por la Virgen Capitana.
El siguiente hermano mayor fue Cristóbal Marín
Cañete, el cual fue sucedido en 1979 por , Manuel
Salcines López, de gran devoción mariana.
La siguiente elección recayó en el letrado
Adriano Jiménez Alonso de León, en 1982, también
gran devoto de la Virgen de Linares. Le sucedió Antonio
Rodríguez Carretero y Criado, hombre de gran cultura
y pasión desmedida por la Virgen de Linares; fue
elegido Hermano Mayor Honorario en Asamblea General Extraordinaria
celebrada el 29 de septiembre de 1995. En éste mismo
año, recayó el nombramiento de hermano mayor
en Santiago Granados Muñoz. En la actualidad este
cargo lo desempeña D. Enrique Moreno Blasco.
Mención aparte merece la figura de Antonio Ruiz
Rubio, sacristán durante cincuenta años. Por
su gran devoción y cuidados, fue nombrado, sacristán
honorario perpetuo.

Antonio Ruiz Rubio
Sacristán Honorario Perpetuo
52 años de servicio 1.937 - 1.989