La única escultura de la imagen de la Virgen de Linares
que existía en la ciudad de Córdoba, era una
que desde el año 1.801 estaba situada en un retablo
de la esquina de la calle Candelaria.
Esta imagen estaba acompañada de los lienzos de S.
Rafael y de los Santos Mártires Acisclo y Victoria,
obras las tres de D. Antonio de Monroy y Aguilera.

Retablo de la esquina de la calle
Candelaria donde se aprecian los lienzos de S. Rafael
(en el centro) y de los Santos Mártires Acisclo (a
la izquierda) y Victoria (a la derecha). En
la parte inferior, a los pies del Arcángel, se encuentra
la hornacina o nicho cerrado donde
se instaló en 1.801 la escultura de Nuestra Señora
La Purísima Concepción de Linares.
La talla de Nuestra Señora, fue realizada por D.
Lorenzo Cano y era valorada por los cordobeses, más
que por su mérito artístico, por la devoción
que inspiraba a muchas personas de nuestra ciudad. Esta
se veneraba en un nicho cerrado con una puerta de alambres.
La citada escultura de la Purísima
Concepción de Linares se instaló en ese lugar
gracias a la ferviente advocación de los cordobeses
y a instancias de D. Bartolomé Olivares, hombre nacido
en Villanueva de Córdoba y vecino de esta capital
desde 1.783 cuando contaba con 18 años de edad. Fue
uno de los mayores bienhechores del Santuario y hay que
agradecerle entre otras cosas que consiguiera y donara la
imagen de San Fernando y de San Rafael que se veneran en
nuestro Santuario, que consiguiera indulgencias, que se
realizaran obras de restauración, etc…
El obispo D. Agustín de Ayesterán y Landa
concedió cuarenta días de indulgencia a los
que rezaren ante ella una Salve o Ave María, y anualmente,
en el mes de mayo, era conducida a la iglesia de San Pedro
el Real, dónde se le consagraba una fiesta con sermón,
acabada la cual volvía a ser puesta en su hornacina,
abierta, como se ve, en el muro, al pie del Santo Arcángel
tutelar.
En la actualidad, este retablo sigue existiendo, está
San Rafael, San Acisclo y Santa Victoria, pero para pesar
de los devotos de Nuestra Señora la Purísima
Concepción de Linares, ésta ha desaparecido,
dejando un oscuro vacío en el hueco de su hornacina,
y la pena en el corazón de los cordobeses, que hoy,
no tienen la posibilidad de disfrutar de la imagen de su
Conquistadora y de refugiarse en ella para solicitarle ayuda,
aliento y amparo.
Situación
actual (Diciembre 2.004): En la Hornacina donde
estaba la imagen de Nuestra Señora La Purísima
Concepción de Linares y de donde desapareció
por hurto, personas anónimas, para evitar sin duda
ese vacío, han colocado una imagen de la Inmaculada
Concepción y los cordobeses, fieles a la tradición,
le siguen llevando flores, como lo venían haciendo
desde hace más de 200 años a la escultura
que le precedió.